Para poder conseguir unos espacios diáfanos, definidos por el carácter de sus materiales y especialmente por sus volúmenes, se eliminaron todos los elementos que no eran propios del edificio original. Eliminar tabiques, quitar lo que no es necesario y conservar los materiales de origen, saneándolos, pintándolos de blanco, por ejemplo, pero sin eliminar sus imperfecciones. El resultado son espacios amplios, con luz sin borrar de toda la historia, las vivencias que ha habido y esto le da este punto de alma, de espacio vivo. Esta primera intervención nos dio dos espacios diáfanos para introducir los elementos justos para su nuevo uso, bien pensados, diseñados y elegidos.

El objetivo es conseguir espacios de trabajo cálidos, acogedores, que inviten a compartir y que incentiven a la creatividad y la apertura de mente.

El objetivo era una mínima intervención. Por ejemplo, las paredes de piedra arenisca estaban llenas de imperfecciones, pequeños agujeritos, agujeros más grandes, etc… se van en su estado original, pintándolas de color blanco para conservar la textura del muro. De esta forma siguen teniendo vida.

En la planta baja, se optó por un pavimento de hormigón pulido, que tampoco buscaba ser perfecto. En la planta primera se conservaron los distintos pavimentos existentes que dibujan las estancias que había tenido el edificio.

Se mantuvieron los techos que dan espacios de casi 6 m de altura, de vigas y ferias de madera y entrevigado de cuartos de marés. Y esta altura se resalta con la lámpara de techo, por ejemplo, o con el tubo de la chimenea que debe subir más de 4 m para llegar arriba.

Todas las instalaciones están concentradas en la zona de cocina y baños, desde la planta baja hasta la planta cubierta.

La cubierta se hizo nueva, impermeabilizándola y aislándola térmicamente y generando entradas de luz hacia la planta primera.

Así, por un lado, se buscó recuperar y potenciar el carácter original del edificio (manteniendo texturas de cerramientos, pavimentos, techos, agujeros de fachadas, carpinterías… especialmente los cristales azules de uno de los rosetones) y por el otro se quiso realizar una intervención totalmente diferenciada, utilizando la madera de pino como nueva textura de proyecto.

La aparición de los refuerzos en el sostiene de la planta baja con vigas Fink vino a lo largo de la obra. Después de retirar los tabiques de la planta primera, vimos que el suelo cimbreaba excesivamente y, a pesar de no ser peligroso, daba una sensación extraña. La planta abajo se utiliza como espacio de estar y trabajar y la planta superior como espacio de descanso. Al inicio del proyecto, nos planteábamos realizar varias habitaciones con lavabo, pero no dejaba de ser una intervención convencional. Y como Artchimboldi siempre busca una forma diferente de hacer, salió la idea de los cubos y su repetición.

Además del repetir, el hecho de que los cubos estuvieran juntos formando dos grupos, nos añadía el concepto de compartir. Y esto nos pareció muy enriquecedor por el proyecto.

El edificio objeto de la intervención nunca había sido rehabilitado en profundidad desde su construcción. Por tanto, la rehabilitación total de la vivienda (planta sótano, planta baja y planta piso) consiste en poner en valor los elementos originales de la casa e intervenir respetando el carácter mediterráneo y austero del edificio. La vivienda dispone de un patio en el que se ha proyectado una piscina. La pasión de la propietaria por el interiorismo y la decoración resulta evidente en el resultado final de la intervención.

El proyecto consistió en la rehabilitación de un edificio de dos viviendas entre medianeras, que se desarrollaba en planta baja, primera y porches en el casco antiguo de Ferreries, en una parcela de 176,00 m2 orientada a noreste.

El edificio original debió ser del siglo XIX. En 1944 se amplió, reforma y dividió en dos viviendas (una en planta baja con una habitación en planta primera y la otra en el resto del edificio).

Ambas viviendas disponían de una entrada comunitaria y la planta baja sólo disponía de una ventana en cubierta para ventilación e iluminación. El proyecto dotó a cada vivienda de un acceso independiente directo desde la calle, hizo habitable la planta baja con la creación de un patio y de una nueva habitación, y creó una nueva escalera para facilitar el acceso a la azotea. Para ello, se derribaron diferentes volúmenes de la parte trasera del edificio y se excavó el terreno para ganar superficie en la planta baja.
Los materiales tradicionales existentes en el edificio se combinan con materiales contemporáneos (madera, hormigón) y artesanales (pavimentos hidráulicos y cerámicos). Buscando siempre la sostenibilidad en los proyectos en la medida de lo posible, en esta intervención se han utilizado aislamientos térmicos de corcho negro, carpinterías exteriores de madera protegidas con aluminio reciclado y pinturas ecológicas.

El proyecto consistió en reformar totalmente la vivienda situada frente al mar, en lo alto del peñón. El conjunto residencial donde se ubica la vivienda se construyó en los años 90 recreando el espíritu de la arquitectura tradicional menorquina. La intervención respetó el carácter del edificio, despojándolo y haciéndolo aún más evidente con el uso de pocos materiales. Se creó un gran espacio diáfano, se redistribuyeron los baños y se construyó el mobiliario de obra.

El proyecto consiste en una vivienda nueva en la costa norte de Menorca. Se trata de un solar en segunda línea de mar, que da a dos calles que se encuentran a dos niveles distintos. El carácter del núcleo donde se implanta el edificio es fruto de la autoconstrucción y, por tanto, de la utilización de materiales conocidos y cercanos. Destaca la presencia de celosías de diferentes texturas y colores. Por ello se buscó integrar el edificio en su entorno a través de las celosías de sus fachadas y de una arquitectura austera.
La irregularidad de la parcela llevó a la creación de dos patios de acceso, que ayudan a la transición entre la calle y la casa. Los patios trapezoidales proporcionaron una vivienda con geometría mayoritariamente ortogonal.

En este caso la sostenibilidad vino en gran parte del km 0, utilizando el máximo de materiales producidos en Menorca: bloques, viguetas y piezas de entrevigados prefabricados de hormigón.

Conseguir la entrada de la luz en una planta baja oscura y pequeña fue el reto del proyecto. Se abuela necesitaba un espacio diáfano donde vivir a pie de calle y donde poder reunir a la familia con comodidad.

Se conservó la diversidad de techos en esta casa de pueblo y se realizaron aberturas en los muros de carga. El derribo de las edificaciones existentes en el patio de luces, generaron un pequeño espacio para estar en el exterior.

Economía de materiales y soluciones constructivas. Se optó por la utilización de la madera, como material sostenible, por separar espacios, creación de muebles de cocina y armarios y por los. Todos los pavimentos son de hormigón pulido, tanto interiores como exteriores. Por último, se decidió dejar las jácenas metálicas, mostrando lo que realmente son.

El proyecto consiste en la restauración de una casa de pueblo situada en el centro de la isla de Menorca, en una zona de calles estrechas y casas pequeñas. La vivienda unifamiliar entre medianeras a rehabilitar se desarrolla en planta baja, planta primera y planta segunda, en una parcela de 40 m<sup>2</sup> de superficie orientada al Sur. Entre las dos calles a las que da fachada se encuentra el desnivel correspondiente a una planta. El edificio se construyó aproximadamente en 1930 y no disponía de ningún tipo de instalaciones.

Los constructores conocen las técnicas tradicionales del trabajo con marés y de pavimentos y revestimientos continuos artesanales. Por eso, a lo largo de la obra se fueron aplicando sus conocimientos a medida que la obra iba mostrando sus necesidades (a veces no previstas). Estas artesanías se mezclan con técnicas y materiales contemporáneos como la madera y el hormigón. Principalmente, se trató de no estropear el edificio original e intervenir de manera respetuosa y honesta.

Esta vivienda en planta baja nunca había sido reformada en profundidad. Se había ido construyendo en distintas fases y eran evidentes por los sistemas constructivos utilizados. El proyecto se ordenó en dos zonas, una diáfana (día) y una compartimentada (noche). Se liberó toda una franja mediante apeos, de calle a patio, para crear un espacio polivalente y flexible (estar, estudio, comedor y cocina).